lunes, 16 de noviembre de 2009

A-BE-CÉ

Son muchos los términos que se entrelazan cuando se pretende conceptualizar situaciones sociales, las cuales están en continuo cambio y dependen de una infinidad de factores. A esto se le suma la complejidad de entenderlas cada una en su propio contexto, siendo dificil la generalización, y necesaria una visión integral alejada de etnocentrismo.

Hablamos en esta ocasión de exclusión social, marginación, desigualdad y pobreza.
La exclusión social es una situación alejada y desventajosa respecto a la sociedad a la cual se llega de manera procesual a través de multitud de factores que se van encadenando y que llamamos factores de riesgo como son la ausencia de redes sociales, la escasez de recursos económicos, problemas de salud, falta de formación, carecer de una residencia o falta de participación social. Todos ellos solos no producen una situación de exclusión, pero la encadenación de varios puede convertirse, y a menudo lo hace, en un círculo vicioso del que es dificil salir y que termina en ella. Algunos autores diferencian marginación de exclusión cuando ésta se da por razones étnicas o culturales aunque por lo general no se aprecian grandes distinciones. Puesto que hablamos de una posición respecto a la sociedad, se trata necesariamente de un término relativo que tiene que ser analizado en el seno de cada una, pudiendo darse sistemas más y menos inclusivos que otros.

Esto se aprecia cláramente cuando hablamos de aspectos económicos como es la desigualdad. La desigualdad hace referencia a la diferencia en la distribución de oportunidades y renta, entre los miembros de una misma sociedad. Se hace necesario su estudio ya que las cifras de ingresos medios de un país no dan suficiente información acerca de las personas que en él conviven porque una media es eso, solo una media y no es representativa; una media de 5 puede significar que uno tenga diez y otro nada o que los dos tengamos cinco, y cuando los números son más que números, eso importa. Existen sociedades donde la desigualdad es mayor que en otros y es fácilmente comparable. http://es.wikipedia.org/wiki/Coeficiente_de_Gini

Cuando una persona tiene la mitad de la media de ingresos del país donde vive (316€/mes en 2004) se considera que ha entrado en el umbral de pobreza pudiendo ser ésta moderada o severa. Pero en mi opinión, si no se quiere apoyar que una persona nacida depende en qué sitio del mundo tiene más derechos que otras, deberiamos empezar a pensar en global y reconceptualizar el término pobreza, puesto que se mide localmente pero la economia influye globalmente. Dicho de otro modo, nuestros pobres y nuestros ricos son así (de pobres y de ricos) gracias a que otros en otro lado del mundo son aún más pobres y menos ricos. Bien es cierto que la pobreza ya ha sido en ocasiones reconceptualizada no atendiendo actualmente únicamente a razones económicas sino culturales y sociales y de acceso a oportunidades y recursos lo que supone un gran avance porque atisba un cambio en la mentalidad, pasar de una visión púramente económica a una más integral. Sin embargo echo en falta la global...

lunes, 9 de noviembre de 2009

El léxico importa... pero no tanto.

IN-adaptación y DES-adaptación son comúnmente utilizados de manera indiferente, pero ¿Realmente es así?, ¿Significan lo mismo?, ¿Qué connotaciones y repercusiones conllevan sus diferencias?.

Bueno, pues ciertamente no solo en el lenguaje común existe esta controversia, también desde distintas Ciencias se han esgrimido a lo largo del tiempo distintas teorias y significados.

Actualmente, el consenso está en que la diferencia básica entre el término inadaptación y desadaptación es una cuestion etimológica; el prefijo In- haría referencia a una no adaptación de caracter mas permanente e innato mientras que Desadaptación definiría una situación concreta, en un tiempo concreto, es decir, el desadaptado alguna vez fue o será adaptado mientras que el inadaptado no.

Mas adelante abordaremos la cuestión adaptado o desadaptado a qué pero ahora me interesa un alto en la lectura para reflexionar acerca de las connotaciones que un pequeño cambio de prefijo puede traer en la visión de los sucesos. El innatismo que deriva de la consideración de inadaptación nos lleva, en el mejor de los casos, a un esfuerzo porque los individuos vivan "dignamente", sí, pero fuera, mientras que ante un problema de desadaptación, cabría estudiar los contextos y las relaciones que han llevado a tal situación para intervenir sobre ellos y lograr la posible adaptación. Por lo tanto, y a sabiendas del gran daño que el innatismo ha supuesto a miles de personas (Recomendado: La falsa medida del hombre. Stephen Jay Gould) creo que, al igual que ante la ley, NADA es innato hasta que se demuestre lo contrario.

Sin embargo, y confiando en que los profesionales y futuros profesionales de la intervención socioeducativa creemos todos firmemente en que estas cuestiones SÍ son remediables y modificables, entiendo que se hace absurdo eternas discusiones acerca de cuestiones púramente léxicas entre ambos términos.

La otra pregunta aparcada era: ¿Adaptado o desadaptado a qué?. Bien, pues de igual manera, no ha existido siempre consenso entre las disciplinas.

En un principio, las teorias que comenzaron a analizar estos procesos fueron de caracter psicológico que hacían hincapie únicamente en la persona y su desarrollo. Mas tarde, otras, esgrimidas desde la Sociología decian que la inadaptacion social aparecia cuando la sociedad y sus sistemas no daban respuesta a las necesidades de la persona desadaptada. Hoy en día, se prefiere una visión conjunta en la que la desadaptación se entiende como una ruptura en la relación sujeto-medio, no pudiendo generalizar la responsabilidad en uno o en otro, prefiriendo analizar cada caso en concreto.

Esta visión me parece mas acertada porque no es excluyente y permite la intervención en ambas vías, sobre el individuo, y sobre la sociedad, y, sobre todo, sobre la relación entre ambos. Cabe citar que, entendiendo la desadaptación social como un conflicto entre el sujeto y la relación con su medio, no es considerado en sí un hecho negativo ya que permite la revisión crítica de los sistemas relacionales, tanto formales como informales, facilitando así el progreso hacia una sociedad, esperemos, cada vez mas inclusiva.