Pongo ahora mismo el enlace [http://www.cadenaser.com/sociedad/audios/aznar-uniones-gays-matrimonio-familia/csrcsrpor/20080723csrcsrsoc_2/Aes/] para que el lector pueda seguir la reflexión que sobre tan sabias palabras acompaño.
No me gustaría entrar en el eterno debate -para unos pocos- de si la unión entre dos personas del mismo sexo puede llamarse o no matrimonio, ya que si se ahonda en su origen propiamente etimológico matri-monium o "derecho adquirido para poder ser madre dentro de la legalidad "podrían cuestionarse muchos de los planteamientos tanto a favor como en contra de llamar así a la unión homosexual.
Mas me choca y rechina que nuestro expresidente concluya tan rotundamente que NO son equiparables a una familia y que lo haga además en alabanza a la tradición Occidental -término éste último también ampliamente cuestionable-.
Es curioso indagar acerca del concepto familia y percatarse rápidamente que no existe ni mucho menos consenso acerca de su definición, es más, etimologicamente podría venir del latín famulus que denominaba al "grupo de esclavos y sirvientes propiedad de un solo hombre." Otras, la antropológica, vendría a denominar familia a "aquel sistema cultural reconocible socialmente por sus lazos de filiación".
Reconozco debilidad por ésta última concepción por la evidente diversidad de formas en que se identifica una familia según las sociedades y culturas en las que centremos nuestra atención, sistemas todos ellos basados en la tradición sí, pero en contínuo cambio y resignificación para los miembros que la componen.
Dicho esto, y hasta que no exista verdadero consenso acerca de qué es una familia, defenderé siempre una concepción integradora frente a una excluyente, y si, como nos recuerda nuestro Señor expresidente esa visión no pertenece a la tradición Occidental, o bien tal no existe, o estoy poco socializado, o debemos hacer todo lo posible por hacer "nuestra" la cultura.
La Educación Social y la Animación Sociocultural creo que tienen una labor fundamental en el último supuesto que propongo "hacer nuestra la cultura", o en otras palabras, posibilitar una verdadera Democracia. Una Democracia en la cual los ciudadanos sean suficientemente capaces de pensar crítica y autónomamente, con un ideal formado en la reflexión y la razón, y un compromiso social de participar actívamente en los asuntos que atañen a la colectividad en su sentido más amplio (la Humanidad). Bajo estos pilares se fundamenta "el poder del pueblo", y la Educación Social puede ser un medio que lo propicie, pero, sin duda, también debemos ser los primeros en creernoslo...
